Mujeres que sufren violencia de género retrasan su salida del hogar conyugal hasta garantizar un refugio seguro para sus mascotas, según testimonios recientes. Una víctima reveló a la ABC que la posibilidad de encontrar un hogar para su perro fue determinante para finalmente abandonar la relación abusiva. Esta situación pone de manifiesto la fuerte conexión emocional entre las mujeres y sus animales de compañía. La falta de opciones para alojar a las mascotas en refugios para víctimas de violencia doméstica representa una barrera significativa para su protección. Organizaciones abogan por la inclusión de las mascotas en los protocolos de asistencia a mujeres maltratadas. La seguridad y el bienestar animal se consideran ahora un factor crucial en la toma de decisiones de las víctimas a la hora de escapar de situaciones de abuso. Se busca ampliar los recursos para asegurar que ninguna mujer se vea obligada a elegir entre su seguridad y la de sus animales.
