La Provincia de Oceanía de la Congregación de los Hermanos Cristianos enfrenta una severa crisis financiera debido al creciente costo de los casos de abuso. La congregación gasta 1.7 millones de dólares semanales en compensaciones a víctimas y prevé el agotamiento de sus fondos. Para hacer frente a esta situación, se ha decidido la venta de las 36 propiedades que posee la orden en Oceanía. Las víctimas de abuso serán consideradas acreedores en este proceso de liquidación de activos. La medida busca asegurar el pago de las indemnizaciones pendientes y futuras. La congregación reconoce la necesidad de asumir la responsabilidad por los abusos cometidos y busca una solución sostenible para las víctimas. Esta decisión refleja la presión financiera y legal que enfrentan las instituciones religiosas ante las denuncias de abuso.