El ex jefe de estado nigeriano, Abdulsalami Abubakar, negó categóricamente las acusaciones de que el fallecido Moshood Abiola fue envenenado. Abubakar afirmó que una autopsia realizada por patólogos de cuatro países determinó que la causa de la muerte fue un ataque al corazón. Estas declaraciones buscan disipar las especulaciones persistentes sobre las circunstancias de la muerte de Abiola, figura clave en la lucha por la democracia en Nigeria. La autopsia, según Abubakar, descartó cualquier tipo de envenenamiento como causa del deceso. El anuncio se produce en un momento en que aún existen interrogantes sobre los eventos que rodearon la muerte de Abiola en 1998. Abubakar, quien sucedió a Sani Abacha como jefe de estado, enfatizó la importancia de aceptar los resultados de la autopsia para cerrar este capítulo de la historia nigeriana.