El decreto fue firmado por Abelardo en Perú, modificando las reglas que rigen las protestas y manifestaciones en el país. Esta decisión llega en un momento de alta tensión política, apenas horas antes de la primera marcha organizada por la oposición contra el gobierno peruano. Aunque el diálogo sigue siendo considerado como una prioridad, el nuevo decreto establece que no será una exigencia obligatoria antes de llevar a cabo protestas. Esto significa que los ciudadanos ahora tendrán más flexibilidad para expresar su descontento y realizar manifestaciones públicas. La Silla Vacía reporta que esta modificación en las normas podría tener un impacto significativo en el panorama de las protestas en Perú, permitiendo o restringiendo la capacidad de la oposición para movilizarse. Se espera que el decreto genere debate y reacciones tanto del gobierno como de los grupos de la oposición. El objetivo declarado es equilibrar el derecho a la protesta con la necesidad de mantener el orden público en Perú.