Durante un viaje cubriendo el campeonato mundial, un equipo de prensa visitó Picher, Oklahoma, un pueblo prácticamente abandonado en Estados Unidos. La historia de Picher es descrita como trágica y desoladora. Anteriormente una próspera comunidad minera, Picher fue devastada por la contaminación ambiental causada por las actividades mineras del pasado. El gobierno de EE.UU. ofreció a los residentes la posibilidad de vender sus propiedades y reubicarse debido a los peligros para la salud. Hoy en día, el pueblo está casi deshabitado, con edificios en ruinas y una atmósfera fantasmagórica. La visita a Picher ofrece una perspectiva sombría sobre las consecuencias de la explotación minera y el desplazamiento forzado de comunidades.