Los habitantes de la región de Kladno expresan su inquietud por el aumento del nivel de agua en las antiguas minas de Schoeller, clausuradas en 2002. El cierre definitivo de las minas de Kladno inició un proceso de inundación en los kilómetros de túneles subterráneos. Aunque la situación genera preocupación, las autoridades aseguran que no se prevé una catástrofe inminente. El agua continúa acumulándose en las galerías abandonadas, representando un monitoreo constante. Este fenómeno es consecuencia directa del cese de la actividad minera y la consiguiente falta de bombeo. Las autoridades locales están evaluando la situación para prevenir posibles complicaciones a largo plazo.