Betty Bromage, de 97 años, ha superado su propio récord mundial de wingwalking un año después de sufrir un derrame cerebral. La valiente aventurera se ató a un avión biplano y volvió a convertirse en la mujer de mayor edad en practicar este peligroso deporte. Bromage demostró una increíble determinación y espíritu inquebrantable al realizar esta hazaña. Con una actitud positiva, ella afirma que la palabra "imposible" no existe en su vocabulario. Su historia inspira a personas de todas las edades a desafiar los límites y perseguir sus pasiones. Este logro es un testimonio de su fuerza y valentía.

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