Más de 300 perros participaron en las labores de búsqueda, rescate y recuperación en "ground zero" tras los ataques del 11 de septiembre. Estos animales desempeñaron un papel crucial en las primeras horas y días después de la tragedia, buscando supervivientes entre los escombros. Su olfato agudo y su incansable energía fueron fundamentales para localizar víctimas y ofrecer esperanza en medio del caos. Muchos de estos perros trabajaron incansablemente, a menudo en condiciones peligrosas, para ayudar a los rescatistas. Su valentía y dedicación no pasaron desapercibidas, y se les considera verdaderos héroes. Veinticinco años después del 11S, se les recuerda y honra por su servicio excepcional en "Nueva York".