Un terremoto de magnitud 7.1 sacudió el suroeste de Japón, generando una alerta de tsunami y cortes de energía en la región. Las autoridades japonesas emitieron la advertencia instando a la población costera a evacuar a terrenos más altos. El sismo se sintió en varias prefecturas, incluyendo Fukuoka y Oita. Aunque no se reportaron daños mayores inmediatamente, se están evaluando los impactos del terremoto. Se recomienda a los residentes estar atentos a las actualizaciones oficiales y seguir las instrucciones de las autoridades. Las comunicaciones y el suministro eléctrico se vieron afectados en algunas áreas, complicando las labores de evaluación inicial.