Un terremoto de magnitud 5.8 se registró frente a la costa este de Honshu, la isla principal de Japón. El sismo ocurrió en una profundidad de 78 kilómetros bajo el nivel del mar, según el Centro Alemán de Investigación de Geociencias. No se reportaron inmediatamente daños o alertas de tsunami. El epicentro se ubicó en el océano Pacífico, a una distancia considerable de la costa japonesa. Aunque se sintió en algunas áreas costeras, la profundidad del terremoto mitigó su impacto potencial. Las autoridades japonesas están monitoreando la situación para detectar posibles réplicas. La actividad sísmica es común en Japón, un país ubicado en una zona de alta actividad tectónica.