La posible expansión de la Copa Mundial de fútbol a 48 o 64 equipos está generando debate sobre su impacto económico. España, Portugal y Marruecos se han postulado como sedes conjuntas para la edición de 2030. Sin embargo, aún no se ha confirmado el número definitivo de equipos participantes. Un torneo con más participantes podría significar mayores ingresos por derechos de transmisión y patrocinios. También implicaría una reestructuración de las competiciones clasificatorias y una mayor demanda de infraestructura. La decisión final tendrá consecuencias significativas para el futuro del fútbol a nivel global, modificando potencialmente su panorama económico. Se espera una confirmación formal en los próximos meses.