El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, enfrenta complicaciones previas al inicio del torneo. Retrasos en la obtención de visados han afectado la llegada de selecciones participantes, generando incertidumbre sobre su preparación. Además, se han reportado casos de deportaciones de personas relacionadas con los equipos y cambios inesperados en los campos de entrenamiento asignados. Estas situaciones han provocado un clima de caos y preocupación en la organización del evento. A esto se suman amenazas de huelga, aunque no se especifican los detalles ni los involucrados. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de organización para garantizar un desarrollo fluido del campeonato. Las autoridades competentes están trabajando para resolver estos inconvenientes y asegurar la participación de todas las selecciones.