El próximo Mundial de la FIFA en 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, presenta un panorama incierto para selecciones tradicionalmente poderosas como Brasil, Inglaterra y Portugal. La expansión del torneo a 48 equipos introduce nuevas variables y desafíos. Expertos cuestionan si estas selecciones podrán mantener su nivel competitivo ante un mayor número de contendientes y la evolución del fútbol global. Se debate si los ciclos de estas escuadras están llegando a su fin, considerando la necesidad de renovación y adaptación a las nuevas dinámicas del juego. El torneo promete ser más impredecible que nunca, abriendo la puerta a sorpresas y a la posibilidad de que otras naciones alcancen la gloria. La creciente competitividad internacional podría dificultar el camino hacia el título para estas potencias históricas.