El balón oficial para el Mundial de 2026, que se disputará en Norteamérica, incorpora una innovadora tecnología: un chip de movimiento que opera a 500 Hz en tiempo real. Esta tecnología permitirá un seguimiento preciso del movimiento del balón y facilitará la detección de fueras de juego con mayor exactitud. La información recopilada por el chip se transmitirá directamente a los árbitros, brindándoles asistencia instantánea en la toma de decisiones. Se espera que esta innovación reduzca la controversia en las jugadas dudosas y mejore la precisión del arbitraje. Aunque el nombre específico del balón y su precio de venta aún no se han revelado completamente, la implementación de esta tecnología marca un hito en la historia de los Mundiales. Este avance tecnológico busca optimizar la experiencia del juego tanto para jugadores como para aficionados.