Ashton, un niño de 11 años de York, Canadá, buscaba una forma de ganar dinero. Su padre le sugirió la idea de ofrecer un servicio de limpieza de contenedores de basura. Lo que comenzó como una idea sencilla rápidamente se convirtió en un pequeño negocio próspero. Ashton ahora tiene hasta 40 clientes que confían en sus servicios de limpieza. Su iniciativa demuestra una notable mentalidad emprendedora a una edad temprana. Este joven empresario está encontrando éxito y aprendiendo valiosas lecciones sobre el trabajo y la responsabilidad. El servicio de limpieza de contenedores de Ashton se ha convertido en un ejemplo inspirador de ingenio juvenil.