La refinería más importante de Moscú ha cesado totalmente el procesamiento de crudo tras sufrir dos ataques en un periodo de tres días. Según los informes, las ofensivas lograron deshabilitar ambas unidades primarias de la planta, paralizando su operatividad. Se estima que las instalaciones no podrán retomar el refinado de petróleo hasta el próximo año. Este incidente representa un impacto significativo para la infraestructura energética de la región. La magnitud de los daños sugiere una interrupción prolongada en la cadena de suministro local. El evento ha sido reportado inicialmente por la agencia Reuters. Actualmente, la planta se encuentra en un estado de inactividad total.