El régimen en Venezuela ha reaccionado ante el colapso con una medida que ha sido calificada de absurda. A través de un comunicado oficial, se ha exigido nuevamente a la población que cumpla con un “programa de racionamiento energético”. Esta nueva directiva, presentada con la seriedad de un comité de expertos, busca controlar el consumo de energía en un país que sufre una profunda crisis. La medida ha generado escepticismo y críticas debido a la ineficacia de intentos similares en el pasado. La situación energética en Venezuela continúa deteriorándose, y esta respuesta gubernamental se percibe como insuficiente y desconectada de la realidad. El artículo, publicado en TalCual, refleja la creciente frustración ante la falta de soluciones viables.