En los últimos días, Ucrania ha experimentado una situación que debería generar conclusiones en Europa, según el parlamentario y docente universitario de ciberseguridad, Jarno Limnell. Se han restringido las conexiones satelitales cruciales para las operaciones militares, con efectos que se manifiestan casi inmediatamente en el campo de batalla. Paralelamente, Rusia ha realizado movimientos satelitales inusuales cerca del satélite ICEYE, de origen finlandés. Estos eventos están vinculados a un cambio más amplio; el espacio se ha convertido en una parte esencial del poder militar. Ya no se trata solo de imágenes de inteligencia o comunicaciones, sino de quién controla la información, las conexiones y la tecnología sobre las que se basan las fuerzas armadas. El dominio espacial define, por tanto, la capacidad operativa y estratégica de las naciones modernas. Esta realidad exige una mayor atención y preparación en materia de seguridad espacial.