En un mitin en Kansas, el ex-presidente Donald Trump recurrió a un insulto antisemita para defender al senador Roger Marshall, republicano por Kansas. Este comentario surgió después de la publicación de un artículo que detallaba las demandas presentadas por Marshall contra cientos de pacientes por deudas médicas impagadas durante su carrera como médico. Trump defendió al senador argumentando que se trataba de una práctica común y legal, pero utilizó un término ofensivo al hacerlo. Este incidente ha generado críticas y preocupación en diversos sectores por el uso de lenguaje antisemita en el discurso político. La comunidad judía y organizaciones defensoras de los derechos civiles han condenado el lenguaje de Trump y han pedido disculpas públicas. El uso del término refleja una preocupante tendencia en el discurso político estadounidense y suscita interrogantes sobre la tolerancia y el respeto hacia las minorías. La situación plantea importantes desafíos para la política pública y la cohesión social en Estados Unidos.