La ciudad de Sopron se enfrenta a una crisis financiera significativa, según declaraciones del alcalde, quien afirma que la ciudad ha llegado al límite de sus posibilidades. Esta situación ha afectado directamente al equipo de baloncesto de Sopron, obligándolo a tomar medidas drásticas para subsistir. Como resultado de la falta de soluciones estables, el equipo se ha visto forzado a vender uno de sus autobuses para recaudar fondos. La venta del autobús es un intento de mitigar las dificultades económicas que amenazan la viabilidad del club. Esta medida refleja la gravedad de la situación financiera en Sopron y el impacto en sus instituciones deportivas. Se desconoce si se implementarán otras medidas de austeridad o si se buscarán alternativas de financiación a largo plazo para el equipo de baloncesto de Sopron.