Residentes de Jung-gu, Seúl, expresan su oposición al intento de inscribir las murallas de la capital HanYang como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Más de 3,500 residentes del distrito de Jung-gu, liderados por el alcalde Kim Gil-seong, se oponen a la designación. Los residentes temen que la inscripción como Patrimonio Mundial pueda retrasar los proyectos de remodelación urbana en curso en la zona. Argumentan que la preservación del patrimonio cultural no debe obstaculizar el desarrollo y la mejora de las condiciones de vida de los residentes. La oposición ciudadana se basa en preocupaciones sobre las restricciones de construcción y el posible impacto negativo en el valor de las propiedades. El gobierno local de Jung-gu se encuentra ahora ante el desafío de equilibrar la preservación del patrimonio histórico y las necesidades de desarrollo urbano de sus residentes. La situación plantea un debate sobre la priorización entre la conservación cultural y el progreso económico en Seúl.