Reporteros de Defensa de China (DPC) respondieron a la embajada china en China con una advertencia contundente: “Las palabras tienen consecuencias”. La respuesta invierte una advertencia recurrente del gobierno chino, enfatizando que cada declaración pública y entrevista concedida conlleva implicaciones, deseadas o no. Esta réplica se produce en un contexto de creciente tensión entre los medios de comunicación y las autoridades chinas. El DPC desafía implícitamente a la embajada a considerar el impacto de sus propias comunicaciones. El incidente subraya la delicada situación de la libertad de prensa en relación con China. La organización busca resaltar la responsabilidad inherente al discurso público, incluso para quienes emiten advertencias sobre sus consecuencias.