Han transcurrido quince años desde que la amenaza de ETA disminuyera significativamente en España, mucho antes de su disolución formal en 2011. La banda terrorista, responsable de más de 850 asesinatos según fuentes oficiales, está gradualmente desapareciendo del recuerdo colectivo. Este fenómeno refleja un proceso de normalización y superación del trauma que causó durante décadas. Sin embargo, la memoria de las víctimas y la búsqueda de verdad, justicia y reparación siguen siendo fundamentales. El impacto de ETA en la sociedad española fue profundo y complejo, y su legado continúa siendo objeto de debate y reflexión. Aunque la organización ya no opera, su historia sirve como un recordatorio de los peligros del extremismo y la importancia de la paz. La gradual pérdida de la presencia de ETA en la conciencia pública marca un hito importante en la historia reciente de España.