La tecnología de “precios dinámicos” está revolucionando el sector minorista en Grecia. Las etiquetas de papel en los estantes están siendo reemplazadas por etiquetas digitales, permitiendo ajustes de precios instantáneos. Algoritmos de inteligencia artificial analizan el comportamiento de los compradores para modificar los precios en tiempo real, maximizando las ganancias de las empresas. Este sistema implica una monitorización constante de los datos de los consumidores por parte de las grandes corporaciones. La pregunta clave es cómo se utilizan estos datos y qué impacto tiene en el consumidor final. Se está generando preocupación sobre la transparencia y el potencial de manipulación de precios. Este nuevo enfoque en el comercio minorista plantea interrogantes sobre la privacidad y la ética en la recopilación y utilización de datos personales.