Un pastor en Kenia, Paul Mackenzie, ha sido condenado por su responsabilidad en la muerte de 190 niños. Mackenzie convenció a sus seguidores de que el fin del mundo estaba cerca, instándolos a ayunarse hasta morir para “conocer a Dios”. Las autoridades de Kenia descubrieron fosas comunes en un terreno propiedad del pastor, donde fueron encontrados los cuerpos de los niños. La investigación reveló que Mackenzie predicaba la muerte por inanición como una forma de alcanzar la salvación. Este trágico caso ha generado conmoción y ha puesto de manifiesto los peligros del extremismo religioso y la manipulación de vulnerables en Kenia. Mackenzie y otros líderes religiosos enfrentan cargos por asesinato y participación en un culto peligroso.