El Parlamento en Rabat se encuentra inmerso en un debate sobre un presupuesto que, aparentemente, nadie ha visto. La situación ha generado críticas y preocupaciones sobre la falta de transparencia en el proceso presupuestario en Marruecos. Se acusa a las autoridades de iniciar discusiones sobre cifras desconocidas, impidiendo una evaluación adecuada por parte de los representantes electos y, por ende, del público. Esta falta de acceso a la información alimenta sospechas sobre posibles irregularidades y dificulta la rendición de cuentas. La oposición exige que el documento sea distribuido de inmediato para permitir un debate informado y responsable. La polémica se centra en el hecho de que el Parlamento debate un documento que permanece oculto a sus propios miembros, poniendo en entredicho la legitimidad del proceso democrático en Marruecos.