Fuentes del Ministerio de Finanzas de Pakistán revelan que los precios del gas están a punto de aumentar significativamente. Este incremento es una consecuencia directa de las presiones ejercidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el gobierno. El FMI exige que el gobierno pakistaní traslade el aumento de los costos directamente a los consumidores. Esta medida forma parte de las condiciones establecidas por el FMI para la concesión de un préstamo financiero. Se espera que el aumento de los precios del gas afecte a hogares e industrias en todo Pakistán, exacerbando la inflación existente. El gobierno se enfrenta al dilema de cumplir con las exigencias del FMI o mitigar el impacto en la población.