El precio del oro experimentó un descenso por cuarta sesión consecutiva, cayendo un 0,1% hasta alcanzar los US$4.121,27 por onza. Tradicionalmente, el oro ha sido visto como un refugio seguro contra la inflación, protegiendo el poder adquisitivo en tiempos de aumento generalizado de precios. Sin embargo, en el contexto actual de tasas de interés elevadas, su atractivo disminuye considerablemente. A diferencia de otros activos, el oro no genera intereses por sí mismo, lo que lo hace menos competitivo cuando los inversores buscan rentabilidad en sus inversiones. Esta dinámica ha llevado a una pérdida de interés en el oro como cobertura inflacionaria. El mercado observa si esta tendencia continuará a medida que las políticas monetarias evolucionen. La situación actual sugiere una reevaluación del papel tradicional del oro en las carteras de inversión.