El ministro de Estado con responsabilidad en Seguridad Vial, Seán Canney, ha expresado su aprobación a la decisión de detener el proceso de adquisición de alcoholímetros. El proyecto, que involucraba la instalación de estos dispositivos en pubs y hoteles de Irlanda, tenía un costo estimado de 1.5 millones de euros. Canney consideró que la suspensión del proceso es la decisión correcta, sin ofrecer detalles adicionales sobre las razones específicas detrás de esta determinación. La cancelación evita la implementación de un sistema que generaba debate entre diferentes sectores en Irlanda. Se espera que el gobierno irlandés revise futuras estrategias para mejorar la seguridad vial. Esta decisión marca un cambio en los planes iniciales para combatir la conducción bajo los efectos del alcohol en pubs y hoteles de Irlanda.

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