Un autoproclamado predicador keniata y sus cómplices han sido declarados culpables por un tribunal en Mombasa, Kenya, del asesinato de 190 niños y un adulto. Los miembros de la secta fueron instados a morir de hambre para encontrarse con Jesús. Hace poco más de tres años, se descubrieron varias fosas comunes vinculadas a la secta. Se excavaron más de 400 cuerpos, de los cuales casi la mitad eran niños. Este caso ha conmocionado a Kenya y ha puesto de relieve los peligros del extremismo religioso. Las investigaciones continúan para determinar el alcance total de los crímenes cometidos por la secta en Mombasa. La sentencia se espera en las próximas semanas, y se espera que sea severa dada la magnitud de las muertes.