KLM está perdiendo rápidamente el control directo sobre varias partes de sus operaciones. Una propuesta en curso busca que la división de mantenimiento sea dirigida directamente desde París, en lugar de por la dirección de KLM. Este cambio representa una centralización de la gestión, alejándola de la sede de la aerolínea. La medida sugiere una posible reducción de la autonomía de KLM dentro del grupo Air France-KLM. Se teme que esta reestructuración afecte la toma de decisiones y la eficiencia operativa. El futuro de la división de mantenimiento de KLM está ahora en juego, dependiendo de la aprobación final de la propuesta y su implementación desde París. Esto marca un nuevo capítulo en la relación entre KLM y su matriz.