Más de 20 hombres rumanos, condenados por una variedad de delitos, fueron expulsados de Irlanda el domingo mediante un vuelo chárter organizado a petición de la Oficina Nacional de Inmigración de la Policía irlandesa. Esta acción implica la prohibición de regresar a Irlanda durante los próximos 10 años. Paralelamente, un ciudadano rumano nacido en Ucrania, condenado en junio a dos años de prisión en Londres por incendios dirigidos a propiedades vinculadas al ex primer ministro Keir Starmer, fue expulsado del Reino Unido el sábado. El caso de este individuo se suma a la reciente tendencia de deportaciones que involucran a ciudadanos rumanos con antecedentes penales en ambas jurisdicciones. Las autoridades irlandesas y británicas parecen estar endureciendo sus políticas de inmigración con respecto a aquellos condenados por delitos graves. Estos eventos resaltan la cooperación entre las fuerzas del orden de Irlanda y el Reino Unido en materia de control de fronteras y aplicación de la ley. La deportación se llevó a cabo tras una solicitud formal del organismo de inmigración de la Policía irlandesa.