El presidente de Francia, Emmanuel Macron, intentó reafirmar su autoridad después de una ola de protestas y disturbios que han sacudido al país. Estas protestas se originaron de la combinación de la indignación estudiantil y la creciente frustración por el aumento del costo de vida (“la vida cara”). Macron expresó su “ira” y “vergüenza” en un discurso televisado después de que las manifestaciones degeneraran en escenas de caos. La oposición criticó fuertemente la reacción del presidente. Los eventos ponen a prueba la capacidad de Macron para mantener el orden y abordar las preocupaciones sociales. La situación destaca la creciente tensión social en Francia y el desafío que representa para el gobierno.