Francia experimentó un fin de semana de violencia con protestas por el aumento del coste de vida y la falta de fondos en los servicios públicos, que derivaron en disturbios y saqueos. La situación en París y otras ciudades se caracterizó por vehículos incendiados, bicicletas eléctricas quemadas convertidas en hogueras y calles llenas de humo. Se estima que una sola operadora sufrió pérdidas de 400.000 euros debido al daño causado a cientos de bicicletas y patinetes compartidos. Las autoridades francesas detuvieron a alrededor de 2.400 personas y están reforzando la seguridad para evitar más actos de violencia. Los incidentes reflejan la creciente frustración social y económica en Francia. Se espera que las tensiones continúen en los próximos días.