El futuro de la medición del tiempo cambiará radicalmente, con ajustes horarios que ocurrirán cada pocos miles de años en lugar de anualmente. La “hora bisiesta”, un segundo añadido ocasionalmente para sincronizar los relojes atómicos con la rotación terrestre, será eliminada, una decisión de la que pocos estaban al tanto. Esta práctica, poco conocida por el público general, tiene una historia curiosa y significativa. La decisión implica que la discrepancia entre el tiempo atómico y el tiempo solar aumentará gradualmente a lo largo de los milenios, requiriendo ajustes mucho menos frecuentes pero más sustanciales. Aunque la hora bisiesta cumplía una función técnica importante, su eliminación simplificará los sistemas informáticos y de comunicación. En esencia, se prioriza la estabilidad tecnológica a largo plazo sobre la precisión inmediata en la sincronización con la rotación de la Tierra. Este cambio afectará la forma en que mantenemos el tiempo a escala global.

English
Français
Español
हिन्दी
中文