Una reciente controversia en Uganda ha capturado la atención pública, eclipsando otra problemática potencialmente más grave. La atención se centra en una disputa que involucra a Gashumba y a miembros de la iglesia Pentecostal, pero podría ser una distracción. Según informes, el gobierno de Uganda habría concretado un acuerdo desfavorable para la cesión de la producción de placas de vehículos. Esta situación ha generado preocupación y ha despertado el interés de la opinión pública, especialmente en las redes sociales. La controversia con Gashumba podría ser una táctica para desviar la atención del problema real: un acuerdo perjudicial para el estado con respecto a la producción de matrículas. Se sospecha que este último asunto esconde implicaciones más profundas y podría revelar actos de corrupción.