Tras los enfrentamientos ocurridos en Milán, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha anunciado la introducción de un nuevo delito relacionado con la participación violenta en manifestaciones. Un juez de instrucción (gip) ha expresado su preocupación por el alto riesgo de que incidentes similares se repitan. Como consecuencia de estos eventos, diez individuos identificados por las autoridades, a través de la operación “Dacur”, han recibido prohibiciones de entrada a Milán y a zonas específicas dentro de la ciudad durante períodos variables. Esta medida busca prevenir futuras alteraciones del orden público y asegurar la seguridad de los ciudadanos. Las autoridades italianas están reforzando las medidas de seguridad en Milán y evaluando posibles ajustes en la normativa para abordar las protestas violentas. El juez enfatizó la necesidad de acciones preventivas ante la posibilidad de nuevas confrontaciones en la ciudad de Milán.