Tras la reciente movilización social y las consecuentes protestas, el candidato de Horizons a la presidencia, Édouard Philippe, experimenta una disminución en las encuestas de intención de voto, una tendencia compartida con su competidor, Gabriel Attal. Ambos ex primeros ministros se esfuerzan por contrarrestar la impopularidad de un gobierno considerado exhausto. El debilitamiento de su apoyo sugiere un creciente rechazo hacia la clase política establecida en Francia. Esta situación podría beneficiar a otros posibles contendientes en las elecciones presidenciales de 2027. La percepción de un poder agotado y desconectado de las preocupaciones ciudadanas es un factor clave en este declive. La capacidad de Philippe y Attal para revivir su imagen pública será crucial en los próximos meses.

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