Según Eoin O'Callaghan de Wellington Management, la economía global ha resistido el aumento del precio de la energía. Sin embargo, los déficits públicos, la inflación y el consumo en dificultades aumentan el riesgo de una desaceleración económica. La economía mundial experimentó un crecimiento máximo en las últimas dos décadas, pero esta situación podría cambiar debido a factores como la energía. La preocupación principal radica en la combinación de déficits gubernamentales y un aumento generalizado de precios. Estos elementos generan incertidumbre en el panorama económico. El consumo se ve afectado, lo que podría limitar el crecimiento futuro. En resumen, aunque la economía ha sido robusta hasta ahora, se avecinan desafíos importantes.