Una intoxicación alimentaria puede tener consecuencias que perduran durante meses o incluso años después de que desaparezca la infección. Aproximadamente una de cada diez personas que sufren una infección intestinal desarrolla el síndrome de intestino irritable postinfeccioso, una condición caracterizada por dolor abdominal y trastornos del tránsito persistentes. Actualmente, los investigadores están intentando comprender por qué algunas personas se recuperan por completo, mientras que otras desarrollan síntomas crónicos que afectan su calidad de vida. Se cree que la inflamación intestinal causada por la infección puede alterar la microbiota intestinal, provocando una disfunción del sistema nervioso entérico. Esta disfunción puede generar una sensibilidad visceral aumentada, lo que desencadena dolor y problemas digestivos. El estudio de estos mecanismos es crucial para encontrar tratamientos más eficaces y mejorar la calidad de vida de los pacientes con síndrome de intestino irritable postinfeccioso.