Europa critica el proteccionismo de Trump, pero cada vez más adopta una lógica similar. La creciente competencia de los automóviles chinos plantea desafíos significativos para la industria automotriz europea. El objetivo debería ser atraer más producción, tecnología y empleos a territorio europeo, buscando estrategias para fortalecer la competitividad interna. La situación expone una paradoja en la política económica europea, que denuncia prácticas proteccionistas mientras las implementa de facto. Este cambio de postura resalta la necesidad de una estrategia clara para el futuro de la industria y el empleo en Europa. La preocupación radica en la posible pérdida de soberanía tecnológica y económica frente al avance chino.