La oposición china sospecha que Beijing ha desplegado 9.000 soldados en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, debido a la creciente preocupación por una posible crisis de sucesión. Esta acción se produce en medio de rumores persistentes sobre la salud, e incluso la posible muerte, de Kim Jong-un. La especulación sugiere que el hermano de Kim Jong-un podría estar preparándose para tomar el control del país. La presencia militar china indicaría un intento de estabilizar la situación en Corea del Norte y asegurar la continuidad del régimen. El despliegue de tropas representa una escalada significativa en la presencia militar extranjera en la península coreana. La oposición china critica esta acción, planteando interrogantes sobre las motivaciones de Beijing y su papel en el futuro político de Corea del Norte.