La falta de subsidios estatales y una deuda de 40.000 millones de pesos están ejerciendo una fuerte presión sobre las empresas de colectivos en Argentina. Las empresas advierten que, sin asistencia financiera, el precio del boleto podría ascender a 2.500 pesos. Esto se considera especialmente preocupante dado que ya se considera que las tarifas son elevadas en relación con el salario mínimo. Los subsidios atrasados y el incremento en los costos operativos son los principales factores que contribuyen a esta situación. La escalada de precios podría afectar significativamente el acceso al transporte público para la población argentina. Las empresas de colectivos buscan una solución urgente para evitar este aumento y mantener la operatividad del servicio.