China ha destituido a seis altos mandos militares, un exregulador financiero y un antiguo miembro del Politburó de sus cargos legislativos, en una señal de la continua campaña anticorrupción impulsada por el presidente Xi Jinping. Entre los afectados se encuentra el general Xu Xueqiang, jefe de desarrollo de equipamiento militar. Esta purga se extiende por las más altas esferas del poder político y militar del país. Las destituciones sugieren una intensificación de los esfuerzos de Xi Jinping por consolidar su control y eliminar posibles focos de disidencia. No se han ofrecido explicaciones detalladas sobre las razones específicas de estas remociones, aunque se enmarcan en una lucha más amplia contra la corrupción. La medida podría tener implicaciones significativas para la estabilidad y el funcionamiento de las fuerzas armadas chinas. Se espera que la campaña continúe reconfigurando el liderazgo del país.