Investigadores franceses han desvelado el mecanismo físico que permite a la planta carnívora Venus atrapamoscas cerrar sus hojas a gran velocidad. El estudio se centra en cómo la planta detecta el contacto de insectos en sus estructuras filiformes. Al ser estimuladas, las hojas se cierran rápidamente, atrapando a la presa que luego es digerida por enzimas. Este descubrimiento revela que la rapidez del movimiento se debe a una combinación de factores físicos, no solo a la presión hidráulica como se pensaba anteriormente. La investigación podría inspirar el desarrollo de nuevos sistemas robóticos con movimientos rápidos y eficientes. El hallazgo proporciona una comprensión más profunda de la biomecánica de las plantas y sus adaptaciones únicas.