Un devastador terremoto ha golpeado Venezuela, dejando un saldo trágico de casi 1.500 fallecidos y en constante aumento, con un ritmo de 20 muertes por hora según las autoridades. El país enfrenta una crisis humanitaria agravada por la precariedad y la escasez de recursos, dificultando las labores de rescate. Equipos de emergencia luchan contra el tiempo para encontrar sobrevivientes entre los escombros, en un escenario marcado por la desesperación. La magnitud del desastre ha puesto de manifiesto las limitaciones de la infraestructura y la capacidad de respuesta del país. La situación es particularmente crítica debido a la falta de medios y la necesidad urgente de asistencia. El periódico EL PAÍS documenta la magnitud del apocalipsis tras el doble seísmo y las difíciles condiciones en las que se desarrollan los rescates.