El Vaticano no se opone al desarrollo de la inteligencia artificial, sino que busca orientarla según sus propios intereses, según la politóloga Gina Gustavsson. La Santa Sede ha establecido una colaboración con la empresa tecnológica Anthropics, que también persigue objetivos ambiciosos. Gustavsson advierte que, si bien el Papa Francisco ha recibido elogios por sus advertencias sobre la IA, no debe considerarse un "salvador" en este ámbito. La columna de Gustavsson analiza la estrategia del Vaticano para ejercer influencia en el campo de la inteligencia artificial. Se destaca que la postura no es de rechazo, sino de intento de modelado de la tecnología. La colaboración con Anthropics sugiere una búsqueda de alianzas estratégicas para lograr sus objetivos. La analista enfatiza la necesidad de una perspectiva realista sobre el papel del Papa en la regulación de la IA.