La administración de Donald Trump ha prohibido el acceso a los modelos de inteligencia artificial más recientes de la empresa Anthropic a usuarios extranjeros, marcando un punto de inflexión en la regulación tecnológica. Esta decisión subraya la creciente consideración de la IA como un asunto crítico de seguridad nacional para Estados Unidos. La medida representa un cambio en la dinámica de poder entre las grandes empresas tecnológicas y el gobierno, otorgando a este último un mayor control sobre tecnologías consideradas estratégicas. Según análisis de la politóloga Asma Mhalla, esta acción demuestra la intención de Washington de retomar el control sobre el desarrollo y la implementación de la IA. Mhalla enfatiza la urgencia de que Europa adopte un enfoque similar para proteger sus propios intereses estratégicos en el ámbito de la inteligencia artificial. La restricción de acceso a Anthropic podría sentar un precedente para futuras regulaciones en el sector tecnológico a nivel global.