El mes de la juventud en el país pone de relieve la crisis de desempleo juvenil. Expertos señalan que, actualmente, las cualificaciones académicas tradicionales ya no son suficientes para asegurar una posición laboral. La experiencia laboral, incluso en entornos no formales, emerge como un factor crucial para los empleadores. Adaptabilidad, confianza en sí mismos y la disponibilidad de programas de mentoría son igualmente importantes. Estas habilidades blandas complementan la formación académica y aumentan las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes. La situación exige un enfoque más holístico en la preparación de los jóvenes para el mercado laboral, más allá de los títulos obtenidos. Se busca candidatos capaces de integrarse rápidamente y aportar valor a las empresas.