Rusia ha impuesto restricciones de vuelo a aeronaves pequeñas sobre Moscú y varias provincias a partir del 20 de junio. La medida afecta principalmente a centros de entrenamiento de pilotos y, por extensión, al sistema de formación de personal aéreo. Esta decisión se produce tras una serie de ataques con vehículos aéreos no tripulados (drones) en la región. Las restricciones impactan las operaciones de aviación general y podrían afectar la industria de la formación aeronáutica. Las autoridades rusas no han especificado la duración de estas limitaciones. Se desconoce el número exacto de centros de entrenamiento afectados, pero se anticipan interrupciones significativas en la capacitación de pilotos. La medida refleja la creciente preocupación por la seguridad aérea en el contexto del conflicto actual.
